Cómo Shakhtar mantiene su fábrica de talentos brasileños en plena guerra
A pesar del conflicto y el desarraigo desde 2014, Shakhtar Donetsk sigue apostando por futbolistas brasileños como fuente deportiva y económica. La venta de jugadores y la presencia en competiciones europeas sostienen al club cuando desaparecen ingresos locales.
Señor Apuestas
Shakhtar Donetsk ha convertido la adversidad en una forma de supervivencia deportiva. Relatos como el de Darijo Srna, que recuerda a jugadores y cuerpo técnico apiñados en la recepción de un hotel ante el aviso de un dron, revelan la cotidianeidad de la guerra desde la invasión a gran escala del 24 de febrero de 2022. Pero la pérdida de un hogar que empezó con la ocupación de Crimea en 2014 no detuvo la ambición del club.
La estrategia, impulsada por el presidente Rinat Akhmetov hace más de dos décadas, ha sido la búsqueda constante de talento en Brasil: una red que desde 2002 ha traído 47 jugadores que marcan más de 1.000 goles entre todos. Nombres como Willian, Fernandinho, Douglas Costa, Fred y Luiz Adriano —este último máximo goleador histórico con 128 tantos— ilustran la senda que une Donetsk con las grandes ligas. Recientemente un extremo brasileño fue vendido al Fulham por una cifra récord para ese club, demostrando el valor comercial de la política deportiva.
En el plano económico, la venta de futbolistas y la participación en torneos UEFA son ahora las columnas vertebrales del presupuesto, según el director ejecutivo Sergei Palkin: no hay apenas patrocinios, taquilla ni ingresos televisivos. Con sede temporal en ciudades como Cracovia y con 'locales' europeos repartidos en seis sedes, Shakhtar transforma su cantera importada en liquidez y rendimiento deportivo para poder resistir en tiempos de conflicto.
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